Notas sobre un límite redibujado
Hace unos días me fue encargardo un texto sobre la obra de la artista portuguesa Milene Trindade. Como no hay mucho sobre ella en la red, he decido compartir su trabajo con vosotros. Espero que os resulte interesante.
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Javier Maderuelo define el paisaje como constructo, una elaboración mental que realizamos a partir de ‘lo que se ve’ al contemplar un territorio. Sin embargo, Bernard Lassus apunta que, al acercarnos, esta construcción cultural se convierte en lugar, ya que éste, a diferencia del paisaje, tiene mucho que ver con lo habitable, con la presencia.
Cualquier lugar está condicionado por lo que tiene al lado. Es a partir de esa línea imaginaria donde empieza ‘lo otro’, donde la definición inicial diluye su significado dando paso a otra cosa. Entendiendo la imagen fotográfica como un fragmento de, llamémoslo “realidad”, sus límites están definidos por defecto ya que es el encuadre el que decide, por mediación del ojo del fotógrafo, que entra en la imagen y que queda fuera. Es gracioso pensar cómo los que primero miraron, gritaban despavoridos al ver un plano americano, puesto entendían que aquellas personas retratadas habían sido amputadas ya que las piernas no aparecían en la escena.
El trabajo de Milene Trindade tiene mucho que ver con esta noción de límite del lugar. Su último proyecto El jardín, estudia precisamente esta idea a través de fotografías realizadas en diversos parques y jardines de la ciudad de Nueva York. Gran parte de las imágenes fueron tomadas desde los términos de los mismos, representando de algún modo cómo la experiencia frenética de la ciudad queda transformada cuando este límite se traspasa. Dentro de esta línea de investigación se desarrolla su anterior trabajo: En el no-lugar, un proyecto articulado en tres partes. La primera de ellas muestra un libro desplegado a modo de acordeón que recoge un archivo de imágenes apropiadas durante años por la artista, donde se muestran estudios de fotógrafos a lo largo de la historia. Lo común a todas ellas, es sin duda la posibilidad que ofrece al espectador de ver más allá de la habitual representación mediante el encuadre, dejando visible el escenario, espacio donde el retratado hace una interpretación de sí mismo. La segunda parte, y grueso del proyecto, consta de una serie de cajas de luz hechas con diapositivas de gran formato donde los escenarios, esta vez contemporáneos -estudios tanto profesionales como espacios improvisados utilizados por artistas- son recogidos en su formato original de 4×5 y mostrados en una sala a oscuras donde las imágenes sólo son visibles gracias al montaje. De este modo se manifiesta la ineludible necesidad lumínica de la creación de una imagen, desde el origen –la cámara de placas- hasta el fin –la caja de luz.
Por último, y cerrando el círculo de En el no-lugar, la artista recurre a una pieza conceptual: un carrusel de diapositivas de 35mm vacío, proyectado contra la pared. Una vez más, Trindade demuestra que no son sólo los límites del lugar o la necesidad de luz lo que cuestiona este trabajo, sino los límites de la imagen en sí misma. Una condición/perdición inherente al medio fotográfico.
Próxima exposición Telón de fondo día 3 de junio de 2011 en Otro Espacio:
http://www.otroespacio.org





Sin duda su trabajo es interesante según los proyectos (antiguos) que he visto en una web suya. De todas formas he de confesar que en el que nos muestras me pierdo un poco, supongo que por falta de ‘preparación/vagaje fotográfico’ por mi parte. Saludos y gracias por divulgar cosas de interés.